martes, 14 de agosto de 2012

El efecto ramadán


Para los cerca de 700 millones de trabajadores musulmanes en el mundo, nos encontramos en estos días durante el “sagrado mes del ramadán”, que supone un importante impacto en el balance normal entre su vida laboral y su vida espiritual.

Las empresas y los gobiernos se enfrentan a grandes desafíos para adaptar el trabajo y la carga a las necesidades de sus trabajadores durante el ramadán intentando que la productividad no se vea afectada.

Cumplir el ramadán es uno de los cinco pilares básicos para los musulmanes. El cumplimiento supone una serie de privaciones entre las que se encuentra la imposibilidad de ingerir líquidos, fumar ni comer durante las horas de sol.

Debido a las privaciones que supone, existe normalmente un horario reducido para los trabajadores en los países islámicos, en la tabla que adjuntamos se puede observar la práctica habitual en alguno de los países musulmanes más importantes en cuanto a reducción de jornada.




En la tabla se observa como las jornadas reducidas, varían desde las dos horas de Emiratos Árabes y Arabia Saudita a la jornada normal que se puede observar en Turquía.

La experiencia vivida en Emiratos Árabes, sugiere un efecto bastante más pronunciado, existiendo personas cuya jornada laboral se ha visto reducida en torno a seis horas en trabajos en los que las condiciones climatológicas desaconsejan no ingerir alimento ni líquidos, como pueden ser las obras al aire libre.

Aparte de la reducción de jornada existen otros condicionantes, ya que la vida se realiza de noche, pudiendo comer por primera vez cuando cae el sol en el denominado Iftar, en el que las familias se reúnen para romper el ayuno juntas. Tras esta, el suhor es la comida que les permite ya avanzada la media noche  aguantar hasta el siguiente Iftar con energía suficiente.

Con este panorama es de suponer, como en realidad ocurre, que a mitad del ramadán existe un mayor absentismo laboral y los trabajadores no rinden igual, dándose situaciones de mareos y desmayos, en mucha mayor proporción que durante el resto del año.

En EAU, es difícil encontrar a nadie trabajando dentro de los organismo gubernamentales y las empresas suelen incentivar las vacaciones durante estas fechas, por lo que el mes de ramadán la economía se encuentra prácticamente parada. Es importante tener en cuenta, que las decisiones y los proyectos suelen tener que esperar para el final del Ramadán en el mejor de los casos, o como dicen ellos, insallah.


En los países más tradicionales, entre los que se encuentra Emiratos, de hecho, las cadenas de restaurantes cierran completamente o se mantienen durante el día simplemente con el servicio de envío a domicilio. Esto les supone graves pérdidas, pues existe en el país una gran cantidad de población no musulmana que encuentra los restaurantes cerrados.

De hecho el estudio en el que se basa el artículo, accesible aquí http://dinarstandard.com/uncategorized/productivity-in-ramadan-study-economic-context/ Trata de cuantificar la pérdida económica que supone el ramadán, pero se queda en una capa muy superficial, ya que simplemente elimina las horas que se pierden de trabajo de manera lineal, sin tener en cuenta la menor productividad por hora de sus trabajadores ni las pérdidas (o ganancias) en sectores concretos como el de la hostelería.

                

Los datos muestran como en Arabia Saudí la reducción en el PIB del mes sobre otro cualquiera es de cerca de 2.400 millones de dólares y en Emiratos Árabes de cerca de 1.500 millones de dólares.

Las peculiaridades culturales deben ser tenidas muy en cuenta a la hora de realizar una inversión en el extranjero, ya que por ejemplo en los países islámicos solo se coincide, cuatro de los cinco días laborables con los países occidentales, lo que puede suponer ciertos problemas para los mercados financieros u otros sectores en los que la interacción entre diferentes partes del mundo sean importantes. Además como hemos plasmado, existe una reducción de productividad estimable debida a las peculiaridades del mes del Ramadán.

Por lo tanto es importante estudiar las costumbres y la cultura del país antes de realizar una apuesta por los mercados exteriores.

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